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martes, 29 de diciembre de 2020

Catorcenal 171: Ponencia Pandémica

 

De cómo deconstruir las masculinidades ayuda a prevenir ITS primero y al acercamiento a los “chicos trans” después… [1]

Por Guillermo Rivera Escamilla[2]

 

Para Susana  Becerra Giovannini,

Fátima Fernández Christlieb

y Juan Guillermo Figueroa:

Por darme perspectiva para recorrer el camino…

 

UNO


La presente ponencia intenta ser un “grito de reconciliación”. Una especie de “integración de lo aprendido” que explique cómo es que un “tlatoani de barrio” (como suelo autodenominarme) terminó investigando sobre masculinidades, estudios de género de los hombres y “masculinidad aprendida” (según lo que concluí en la tesis de maestría, después publicada como libro por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos durante 2018). También de lo que investigué sobre la sexualidad masculina (arriesgada y riesgosa) con relación al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y, últimamente, al menos de tres años para acá... sobre los “chicos trans”, sobre la masculinidad que estos hombres recrean y representan o mejor dicho, sobre cómo el cine representa estas masculinidades, las de los hombres trans. 

Tenía 10 años menos de edad cuando ingresé a la Maestría en Estudios Políticos y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Lo hice, según yo, “porque la licenciatura no sería mi último grado de estudios”, porque la formación que recibí durante los nueve semestres de Ciencias de la Comunicación con especialidad en Comunicación Política y después con un Diplomado en Divulgación (DGDC/UNAM/2009) no me satisfacía, y no me satisface al día de hoy. Yo,  al igual que la inigualable Sor Juana: No estudio para saber más, sino para ignorar menos.

Lo anterior, va aunado a una cierta renuencia para que las Ciencias Sociales abarquen objetos de estudio como los que en esta mesa se presentan, y esto lo digo como estudiante, pero también como profesor e investigador y profesionalmente como divulgador:  Ya que uno de los objetivos de este Congreso es fomentar la divulgación del conocimiento científico, no basta con enseñar Ciencia Social. Es necesario ponerla en práctica, imprimirle dinamismo, hacerla vivir y al hacerla vivir, hacerla convivir; devolverle su condición humana. Yo no sé todavía qué piensen ustedes, pero percibo un anquilosamiento entre todo eso que se nos enseña en las facultades y las escuelas de ciencias sociales y la manera como la sociedad opera en realidad.

No me refiero únicamente a una cuestión neoliberal o de “capitalismo gore” (como diría Sayak Valencia), me refiero al por qué y para qué hacemos ciencia social o simulamos hacerlo…  en fin.

 

DOS

 

Para hablar de la base teórica, metodológica y empírica en el trabajo que he venido desarrollando tengo que hablar de mi paso por el Congreso de la Academia Mexicana de Estudios de Género de los Hombres en Ciudad Juárez Chihuahua (2012).  Cuando apenas esbozaba los factores que después denominaría “intrincados” con respecto a un ejercicio de la sexualidad masculina caracterizada por el riesgo y el poco o nulo autocuidado.

Hablar de mi visita al puerto de Acapulco Guerrero en el 2013 para participar del III Encuentro lnternacional de Estudios de Género en el Siglo 21: Experiencias de transversalidad. Hasta ahí llegué para compartir los primeros hallazgos de mi investigación, después difundidos en una publicación de la Universidad de Guadalajara titulada “Complejidad y desafíos de la transformación social: de la ciencia a la agencia”, que recogía las Actas Científicas resultado del VII Encuentro Nacional y IV Internacional sobre Estudios Sociales y Región (ENESOR) ocurrido en Ocotlán Jalisco durante septiembre de 2014. En dicha publicación ya apelaba a “deconstruir la masculinidad para prevenir el VIH en jóvenes de la Ciudad de México”. Ya sé, a veces nos gana el centralismo o la densidad de población, o los matices y las aparentes contradicciones que existen entre “la ciudad capital” y “el interior del país”, más o menos rural, más o menos urbano…  finalmente México.

Tengo que hablar entonces del premio de primer lugar obtenido con el trabajo “De machos, muxes y mayates: Un acercamiento al fenómeno del VIH desde los hombres de México. Reflexiones a propósito de la diversidad social y no sólo sexual”; obtenido en el XII Simposio de Masculinidad y VIH de Santiago de Cuba en 2015.

Hablar también de otro congreso de la AMEGH, esta vez el de 2017 en la Universidad Autónoma de Querétaro, cuyo objetivo era volcarnos en la discusión de cómo articular una cultura de paz. En mi caso, el trabajo “Afectos, autocuidado y autoengaño… ¿Por qué los hombres nos negamos a querer-nos?” significó un puente entre los objetos de estudio que he venido investigando y cuyo planteamiento sustancial recuperó Radio Educación para su serie “Entre hombres México”, que se puede encontrar en internet con ese nombre. Particularmente, en lo relativo al concepto de “homosocialización violenta”, que no es otra cosa que la manera como los hombres nos relacionamos (enseñando o replicando cómo ser hombres) al estar en mayoría…  con violencia, más o menos sutil (física, simbólica, psicológica)…  violencia al fin y al cabo.

Habría que hablar aquí de cómo fue que una tesis de maestría como la mía se convirtió en un libro publicado por la CNDH de 2018, con todo y la interpelación que implicó dicha publicación para las “categorías” que la Comisión maneja. En especial para esa tan trillada “Hombres que tienen Sexo con Hombres” (HSH), que he venido cuestionando desde la cronología que detallé y que ya casi concluyo. El libro, que lleva por título “Un acercamiento a la masculinidad aprendida en México: de machos, muxes y mayates”, cuenta con un prólogo de Juan Guillermo Figueroa, pionero y especialista en estudios de género de los hombres. Además de que el libro en archivo PDF se puede descargar en la página de la CNDH de forma gratuita, tuve oportunidad de presentarlo en diferentes estados como Oaxaca, Chihuahua, Jalisco, Hidalgo, la Ciudad de México y en Costa Rica.

Esto último, en el marco del VII Congreso Internacional de Estudios sobre Hombres y Masculinidades, durante el verano de 2019. Valga entonces todo este “recorrido cronológico” para puntualizar lo siguiente:

Primero, que palabras más, palabras menos; el argumento central en todo este proceso de investigación ha sido siempre el mismo: Es preciso que la sociedad en su conjunto, pero sobre todo los hombres, renunciemos a nuestro machismo y que en este “renunciar” vayamos deconstruyendo (todo el tiempo, de una vez y para siempre) la manera como aprendimos a ser hombres. En este orden de ideas, resulta apremiante y urgente que revisemos y trastoquemos la manera como estamos enseñando a “otros hombres” a “ser hombres”.

Aquí siempre insisto en el carácter relacional de la perspectiva de género entendida como una herramienta que permita la revisión/reflexión-modificación y el cuestionamiento de las categorías unitarias y homogéneas alrededor de los distintos géneros, que da lugar a la construcción de identidades (ahí sí) diversas, complejas, temporales y situadas.

A reserva de que lo desarrolle más adelante, tengo que decir que es esta manera de entender a la “perspectiva de género” como una herramienta relacional (mujeres y hombres simultáneamente) lo que de alguna manera me condujo al tema de “las masculinidades y los chicos trans “.

Volviendo al tema de cómo es que el deconstuir las masculinidades puede coadyuvar en la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), particularmente el VIH, tengo que insistir en que independientemente de la identidad de género y/o la orientación sexual que asumamos:  somos hombres, y en ese sentido, ninguno está exento de replicar un modelo de socialización masculina caracterizado por una sexualidad arriesgada, altamente genitalizada, que sabe poco o nada de prácticas sexuales protegidas, consensuadas y, lo más importante: preventivas.

Pensemos ahora en cómo han sido nuestras relaciones sexuales (si es que las hemos tenido) durante el confinamiento. Pensemos también en cuándo fue la última vez que asistimos a un chequeo médico, y aquí hay que subrayar que buena parte de los diagnósticos que ocurren en materia de “salud masculina”, pero sobretodo tratándose de ITS, suceden cuando dichas infecciones se encuentran muy avanzadas.

A propósito de este punto, siempre me gusta llamar la atención sobre la insistencia de cierto sector masculino que ve en la revisión prostática una posibilidad de que su hombría se “fracture” o su masculinidad se “atrofie”… o de plano lo ve como un asunto de anécdotas y bromas, acompañadas de risas nerviosas, que lo único que denotan (además de la poca disposición de los hombres para hablar de nuestra propia salud) es la ignorancia y el desconocimiento que persiste respecto a otros métodos, como el antígeno prostático, y lo fatal que resulta replicar y asumir que los hombres (independientemente de nuestra orientación sexual) no nos quejamos, no nos doblamos y por lo tanto…  no nos atendemos. Parafraseando a Michael Kaufmann, otro pionero de los estudios de género de los hombres, los hombres como víctimas y victimarios de nuestro propio machismo.

 

TRES

 

Ahora, con respecto a la masculinidad de “los chicos trans” tengo que decir que mi actual objeto de estudio surgió de interrogar a mis amigos “no heterosexuales” sobre si ellos eran felices siendo hombres; cuestionamiento debido a una entrevista a Génesis Rafael que leí en 2013 y en la cual este hombre trans afirmaba: “Ahora que soy un hombre como siempre me sentí… soy feliz”.

Esto me llevó a elaborar un protocolo de investigación que pretendía ser la tesis para graduarme de la licenciatura en Estudios Latinoamericanos, pero por la complejidad y lo poco abordado del tema derivó en un proyecto de tesis doctoral que se vio interrumpido antes de la pandemia pero que retomaré en breve.

Por el momento, vale la pena mencionar este asunto, porque se sigue abordando “lo trans” desde una visión patologizante que conceptualmente está permeada de narrativas y visiones que hablan de “cuerpos equivocados” o “discordancia género – cuerpo”, pero que cuestionan poco nuestras nociones esencialistas y biologicistas respecto a qué es ser hombre.

Así, veo que los hombres trans, los chicos trans, replican y reproducen ideas acerca de la masculinidad que van desde los músculos, el vello corporal, la barba abundante y los tatuajes; hasta las actitudes machistas, abiertamente misóginas y homofóbicas. Aclaro, no todos los “chicos trans” son así, pero sí me parece importante resaltar esta “aparente contradicción”, que percibo aún en aquellos hombres que transicionaron para serlo.

¿Por qué me parece importante hacer una tesis de doctorado con este objeto de estudio? Para demostrar que, con respecto a “lo trans”, aún se tiene que ir más allá de cuestiones y narraciones personales (entiéndase identidades) y abundar (en la medida de nuestras posibilidades) en las representaciones (cinematográficas) apelando una vez más a la “corresponsabilidad social”: Todas y todos participamos de la construcción de “lo trans”. Desde lo que entendemos como “propio” de hombres o mujeres, hasta lo que damos por válido una vez que la persona ya transicionó. No lo digo únicamente por los patrones de belleza, también y sobretodo, lo digo por la necesidad de entender al cuerpo sí como frontera, pero además como territorio en disputa… un asunto de dimensiones políticas y no únicamente performativas o estéticas.

A manera de cierre, que no conclusión, termino diciendo que no somos menos investigadores por no tener una plaza de tiempo completo en una “institución de prestigio” que nos respalde. No somos menos investigadores porque se nos suspendan las becas, se eliminen los apoyos o incluso, se nos deje fuera de los programas de posgrado por no ser “funcionales” a la “maquila intelectual” que representa la “eficiencia terminal”. Investigar, apreciables colegas, es un acto de convicción firme e intacta por cuestionar conceptos y actualizar teorías. Ahí sí coincido con algo que se dijo al inicio de este VII Congreso Nacional y ojalá que las pandemias (esta y las que están por venir) “nos impidan encariñarnos con los caminos seguros”. Es la vertiginosa sensación de la transición lo que nos mantiene aquí hoy y como dijo José Emilio Pacheco: Me callo, pero reitero mi gratitud que nunca alcanzará su término.



[1] Ponencia presentada en línea el 12 de noviembre de 2020 en el marco del VII Congreso Nacional de Ciencias Sociales: Las ciencias sociales en la transición (COMECSO, UANL, México, 2020).

[2] Guillermo Rivera Escamilla: investigador social y reportero cultural radicado en la Ciudad de México. Tiene estudios de licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Estudios Latinoamericanos. Es maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ha colaborado en el Sistema Nacional de Noticiarios del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC de la UNAM) y las revistas Indie Rock’s, Zócalo y Picnic. Actualmente es columnista “De comunicación, género y cultura” para Radio Universidad de Guadalajara (94.3 FM en Ciudad Guzmán Jalisco) y conductor titular de “Mezcal y Charlas”, tertulia radiofónica que se transmite todos los jueves a las 8:00 PM por https://iconicaurbana.wixsite.com/iconica  



viernes, 15 de enero de 2016

#14Nal 149: Momentos y oportunidadES…


Por. El tren de la ausencia…

Para Fátima Fernández, Adriana Egan y María Esther Navarro:
Maestras que forjaron en buena medida lo que somos…


Las muertes de Olvier Sacks (neurofisiólogo), Carey Lander (vocalista de Camera Oscura), “el vampiro” Germán Robles, Julio Scherer, Hugo Gutiérrez Vega, Lemmy Motorhead y la coreógrafa Gloria Contreras. Un tour por el pueblo mágico de Tequila Jalisco, la despedida de “En familia con Chabelo” y el apagón analógico. La salida de Gil Cervantes de Troker, el regreso (nada exitoso) de Big Brother. Actuaciones en directo de La Unión, Fito Páez, la rapera-feminista-guatemalteca: Rebeca Lane, Los Tres, Banda de Turistas, Chico Trujillo, Celso Piña y Dj Ali Miss Guaguis en el Salón Los Ángeles, Jaramar y El Cuarteto Latinoamericano, Los Amigos Invisibles en el Festival Afrocaribeño, La Blandas o Tlayudas (ByT) Band, Salif Keyta, Soul Sonora, Not Made in China, Los Planetas en el Centro Cultural de España, La Barranca celebrando sus primeros 20 años y El mató a un policía motorizado. El Festival Internacional del Globo en León, Guanajuato. El epic fail de Miss Universo, “la cubanización” y posterior defensa de nuestra tesis de maestría. Dos festivales de cerveza artesanal y una máster class con la siempre lúcida, Isela Vega; cortesía del 30º Festival Internacional de Cine en Guadalajara. A propósito de cine, los 20 años del Movimiento DOGMA. Entrevistas a Foeme, Manuel Suárez (Motor), Ricardo “Liniers”; los actores Javier Díaz Dueñas, Fernando Becerril y Alejandro Belmonte. En teatro: “No, o lo que se comió el silencio”, “Algo de un tal Shakespeare”, “Wenses y Lala” cortesía del ENORME, Adrián Vázquez; “El amor de las luciérnagas”, “Mi querido capitán”, “Nuevas directrices para los tiempos de paz”, “Manzanas” y las 200 representaciones de “Un corazón normal”. Un Seminario de Literatura Lésbica en el CEIICH de la UNAM, los 15 primeros años de la revista Zócalo y la décima edición de DocsDF con la premier de “Amy”. La banda sonora de Eddie Reynolds y Los Ángeles de Acero. La cuadragésima Vela Muxe de las Auténticas, Intrépidas y Buscadoras del Peligro en Juchitán, Oaxaca. 30 años de los sismos de 1985 en la Ciudad de México. 30 años sin Rockdrigo. 30 años de Mario Bross y 30 años de “Volver al futuro”. El reconocimiento internacional al reportaje sobre “la casa blanca” de Enrique Peña Miento y el “ya chole con tus quejas” del desgobierno federal. La presentación del disco-exposición: “Cholombianos” en Guadalajara, Jalisco y la expansión de #CasaMacha. El final de “La Inmoral” y los atentados en París. No, esto último no es el nombre de una banda de punk. La separación de Ali Gua Gua del resto de las Kumbia Queers. El fin de la era “Marcelo Lara” en Reactor 105.7 FM del Instituto Mexicano de la Radio. Acoso laboral en Radio UNAM (Guillermo Henry dixit!) y despidos injustificados como amedrentamiento en el Canal 22 del hasta ese momento Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), hoy convertido en Secretaria de Cultura. La fugaz existencia, obra y muerte de “Jito” el conejito. Una función de “Las oscuras primaveras” en el nuevo CUEC, el documental sobre Pulp (vía Ambulante: Gira de documentales) y el concierto “Azul casi morado” por los 26 años de Santa Sabina.



Todo este recuento para advertir que 2016 pinta para ser un año igual o más intenso, y eso ya lo estamos viendo. Pareciera que el 2015 no termina de morirse, se resiste, como el amor perdido, que aún cuando ya se ha ido, insiste en buscarte, quesque para saber cómo estás, pero lo cierto es que no sabe como retenerte y termina por perderte. 

Así es como el año que comenzó aparece como una oportunidad única para salir de nuestras zonas de comfort y no permitir que la vida se nos escape a chorros. Escribo esto para la generación que hace una década forjó el portal “Escrutinio: La mirada crítica”. Hoy, la mayor parte de ella cuenta con 30 años o más de vida… ¿Qué hemos hecho desde entonces? ¿Dónde estamos ahora? ¿Qué estamos haciendo para acercarnos a los ideales que nos hicieron cristalizar nuestro descontento juvenil en semejante esfuerzo informativo? Algunos están teniendo hijos… ¿Ayudan a erradicar el machismo rampante que nos oprime a mujeres y hombres por igual, o reproducen deliberadamente los roles de género, los mandatos sociales y el orden heteropatriarcal (insostenible, por cierto) a través de juguetes sexistas y sin cuestionamientos? Todas las anteriores son preguntas complejas, pero no podemos dejar que pasen 10 años más para responderlas. 

La lista de momentos antes mencionados busca echar luz sobre eso que pocas veces apreciamos, pero que siempre está aquí, ocurriendo. Nos referimos al presente. Momento preciso para construir la diferencia o dejar que se nos termine de esfumar la vida a consecuencia de los compromisos “adquiridos”. El momento es hoy, es ahora. No esperemos a que los frágiles cristales de nuestros cuerpos se quiebren, o a que la vida frenética, instantánea, racista, clasista y poco viajada que llevamos nos los rompa. Si consiguió llevar su lectura hasta este punto, le agradecemos de antemano. Con esta entrega y la que sigue declaramos finiquitado el intenso año 2015. Para entonces todos sus demonios habrán sido encerrados y las numerosas bestias que dejó en libertad serán domadas. De tal suerte, que si otra cosa no sucede, nos leeremos en la próxima entrega de #14Nal…  Hasta entonces. 


lunes, 5 de enero de 2015

Catorcenal 140: 2014





Por. En la unión está el futuro…


A la memoria de nuestro camarada Edgar Heiji.


Un sueño eterno para Gabriel García Márquez, Susana Becerra Giovannini, Gustavo Cerati (ahora sí), Enrique Nery, Luis Nishizawa, José Emilio Pacheco, Juan Gelman, Federico Campbell, Emmanuele Carballo, Robin Williams, Silvio Zavala, Luis Herrera de la Fuente, Julio Díaz, Vicente Leñero, Joe Cocker y Luis Méndez “Huicho”. Cien años de José Revueltas, Efraín Huerta, Alaide Foppa, William Burroughs y Octavio Paz. 10 años de Reactor 105 (la única estación de radio-pública-patrocinada, cualquier cosa que eso signifique), “Más pequeños que el Guggenheim” y el inusitado éxito del dramaturgo Alejandro Ricaño, el libro “Voy a morir: biografía de José Cruz“ (fundador de Real de Catorce) escrito por Juan Pablo Proal, Celso Piña “el rebelde del acordeón” musicalizando los 55 años de Canal Once… ¡Naturalmente! El segundo aniversario del Day Off (#SinMiedoAlLunes), cuatro funciones diferentes con el elenco de “Adiós y buena suerte”, una de "Escocia", ambas escritas por Gibrán Portela (ganador del Ariel a Mejor Guión con “La jaula de oro”); tres temporadas distintas de Micro-Teatro México, una ópera-rock: “Orlok, el vampiro”, tres bandas (Sonido San Francisco, Kumbia Queers y Troker), tres conciertos con cada una de ellas, tres noches en Metepec, Estado de México. Un #AmorDeTres, 19 años del Multiforo Cultural Alicia, un lustro con URSS (bajo el árbol), Clínicas de Periodismo Comunitario (en Jalisco, Veracruz y Oaxaca), Festivales de Cine (FICUNAM, Aguascalientes, Oaxaca, Morelia y DocsDF), una retrospectiva de Hayao Miyasaki, la presentación de “Crema de vainilla” y “Nacidas de Eros” cortesía de la maestra en letras mexicanas por la UNAM, Artemisa Téllez; 30 años de La Jornada, 75 aniversario del Fondo de Cultura Económica, 80 años del Palacio de Bellas Artes, 20 años del Centro Nacional de las Artes (Cenart), 15 años de la Ke-Huelga Radio Libre y Social (102.9 FM). Del #AmorProhibido al #AmorPerdido -sin pasar por el #AmorRebelde-, una Feria Nacional de San Marcos después, 90 años de Radio Educación, 20 aniversario del EZLN, 80 años de Leonard Cohen, el adiós a “Radio Etiopía” y el arranque de “Creación y oficio” (co-producción entre Muchitos Locos y Canal 11), el éxito del documental “Café” dirigido por Hatuey Viveros (completamente hablado en náhuatl), una Vela Muxe, la casa blanca de las Lomas, #LaOtraCasaBlanca, Tlatlaya, Ayotzinapa, el movimiento estudiantil #TodosSomosPolitécnico, las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones #PleitoEntreRicos y los sobornos inmobiliarios por parte del grupo HIGA. 10 años de ser Quiero Club. 90 años de la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM), la visita de Paul Zaloom (mejor conocido como Beakman) al Museo UNIVERSUM, 30 años del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, 80 años de Eduardo del Río a.k.a. “RIUS”, entrevistas con Alejandro Magallanes (diseñador gráfico), Patricia Chica (cineasta), Teresa Bruce (guionista), Salón Victoria (banda de ska) y Meras Efímeras (colectivo de iniciativas lúdicas para lesbianas). Actuaciones en vivo de: Tokio Ska Paradise Orchestra, Fangoria, Triciclo Circus Band, La Internacional Sonora Santanera,  Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra, Fito Páez, Los Músicos de José (18 años de jazz y funk-rock), Love of Lesbian, Julio Revueltas (16 años después), Caloncho, Warpaint, Los Drama Queers, Alfredo Ríos “El Komander”, La Santa Cecilia , el regreso de Zurdok (sin movimiento), Martirio, 15 años de Vive Ladino (Los Tigres del Norte, Sonido La Changa y Sonorámico), el resurgimiento del ébola, 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Jornada (ahora) Internacional de Pensamiento Crítico, el I Foro de Alfabetización Mediática e Informacional en Latinoamérica y el Caribe, un Foro de Formación para Documentalistas cortesía de la Cineteca Nacional, el “sueño de una noche de verano” por parte del Festival Internacional Cervantino y los 450 años de William Shakespeare, 20 años de la publicación de la Teoría del Símbolo (Norbert Elias dixit!) y el inicio de los trámites para obtener el grado de maestría…

Así concluyó 2014, sin duda un año difícil y hasta cierto punto decepcionante. Dominado por la incertidumbre e impregnado de una bruma corruptora, que dificulta vislumbrar un panorama diferente para los meses por venir. No obstante, en breve se cumplirán siete años de trabajar en este espacio de reflexión casi quincenal, cuyo único objetivo ha sido y sigue siendo, procurar el diálogo humano y la interacción recíproca a través de la tecnología. 

No queda más que reiterar nuestra disposición para seguir registrando nuestro andar por estas tierras, días díficiles, sin duda, pero nunca imposibles de vivirse. El 2014, un año cabrón que se se va, como los círculos que se cierran y así… todo el tiempo.


¡Un fuerte abrazo hasta donde decida vivir su 2015!


miércoles, 9 de abril de 2014

Catorcenal 128: Susana B. Giovannini



Por. La promesa de un nuevo comienzo...

Para “el amor que no se atreve a decir su nombre”:
Aunque yo esté lejos, cuidaré de cerca… tus pasos.


A la Maestra Susana Rita Becerra Giovannini la conocimos hace poco más de 10 años, durante el primer semestre de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, en la  Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ella, una superviviente a la dictadura argentina de los años 70, impartía la clase “Estado, sistema, poder político y comunicación”; todos esos conceptos desde la perspectiva del materialismo histórico-dialéctico.

Por ella conocimos de los feminicidios en Ciudad Juárez, Chihuahua y de las Juntas de Buen Gobierno a.k.a. “caracoles zapatistas” en Chiapas. Con ella estudiamos Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y fue ella quien nos explicó la diferencia entre el “gallo negro” (grandote y traidor) y el “gallo rojo” (pequeñito y valiente): “porque si cantará el gallo rojo, otro gallo cantaría…”

Fue ella quien nos acercó a la obra y el pensamiento de Carlos Fazio, Jorge Turner, Juan Gelman, Bolívar Echeverría, Adolfo Sánchez Vázquez, Rodolfo Mondolfo y su verum factum,  Antonio Pasquali, Noam Chomsky con su “gramática generativa” y Armand Mattelart. A ella dedicamos esta “reflexión casi quincenal”, porque forjó nuestro gen académico al permitir desempeñarnos como sus ayudantes en asignaturas por demás estimulantes, como Teorías de la Comunicación I y II, y esa otra que a ella tanto le gustaba y que hoy soporta nuestro andar por estas tierras profesionalmente-universitarias: Comunicación Política.

A las clases particulares de Filosofía para la Vida hay que agregar nuestro acercamiento con la perspectiva de género para efectos de la investigación social, la diferencianción científica, objetiva y definitiva entre los conceptos de Comunicación e Información, así como el hecho de que fungiera como sinodal en nuestro examen de licenciatura… “¿Cómo hablar en pasado de alguien que sigue formando parte de mi presente?”, se preguntó Cristina Romo tras la muerte de su compañero de vida, el escritor y poeta José Emilio Pacheco.

Nosotros respondemos que se puede seguir adelante siempre y cuando hablemos en plural, con un “nosotros incluyente” que permita conjurar al fantasma de la muerte y así cumplir con la consigna barrial: NO SE MUERE QUIEN SE VA, SÓLO SE MUERE QUIEN SE OLVIDA. Porque además de INOLVIDABLE, la Maestra Susana pasará a la historia como una “eminencia en Teorías de la Comunicación (humana)” y como una de las pocas luchadoras sociales perseguidas por América Latina, que después de 37 años pudo regresar a morir en su tierra natal.

Tras su fallecimiento, hemos comprendido que de ahora en adelante, marzo será un mes de reconciliación con el pasado, con el destino (si es que aún creemos en él), con los proyectos pendientes, en el mejor de los casos, elegidos por nosotras mismas. En pocas palabras: el momento oportuno para hacer lo que tenemos que hacer.  Por eso es que, aunque aparentemente el luto duró poco, con la muerte de la Maestra sucedió una reactivación intelectual que apresta a finiquitar un par de asuntos pendientes, de una vez y para siempre.

Es por eso que quisimos documentar y compartir su espíritu de guerrera, así como las directrices de pensamiento que Giovannini heredó, junto con sus programas académicos y un nutrido lote de libros. Aunque lo más trascendente es el método didáctico de enseñanza-aprendizaje que a través de la teoría crítica impulsa la autogestión (desde uno mismo) como forma de gobierno.

A la Maestra Susana Rita Becerra Giovannini debemos la premisa que entiende y estudia a la América Latina como una tierra de Utopía, explicando a ésta como “el horizonte siempre visto en lontananza, que cada vez que nos acercamos a él… cambia, se aleja”. De ella también aprendimos que se puede transformar y entender a la vida misma como un objeto de estudio. Y al método como la posibilidad del con-saber a.k.a. conocimiento, que siempre ha de ser entre los otros, nosotros.

En el homenaje que le celebramos en la UNAM el martes 1º de marzo de 2011 se despidió citando a otra víctima del exilio forzado, el escritor Augusto Monterroso: “a los lugares que uno ama, no regresa nunca… porque uno nunca se va”. Y así es querida Maestra, usted nunca se irá de Ciudad Universitaria.


Verso Cinematográfico:

“Yo me enamoré del viento
Del viento me enamoré
Y como el amor es del viento
En el viento me quedé…”

Historia de un gran amor (Julio Bracho,1942).